Pocas cosas me atraen tanto como acercarme a la costa los días de temporal, las galernas en el Cantábrico pintan un cuadro sobrecogedor. Los elementos enfurecidos, el cielo plúmbeo, hacen que sea difícil superar tan magnífica estampa.
Por suerte, hace muchos años que, además de cazar, otras actividades ocupan mi tiempo libre, actividades que me enriquecen como persona y me hacen sentirme libre y dichoso, contemplar la naturaleza en estado puro por su lado más salvaje, cuando duermo en el monte para escuchar a los lobos y amanece un día más en cualquier sierra apartada, contemplando esta explosión de vida tras el telescopio, en la mar, o en la montaña, las nubes y los bosques forman parte fundamental de esta tierra nuestra.
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